Por Giancarlo Alcedo:
Soy testigo total de ver como aquella frase que se nos enseñaba en la escuela: “La familia es la célula básica de la sociedad” pierde valor y vigencia el día de hoy. Cada vez de manera más rápida las familias están separándose y destruyéndose, causando dolor y profundas heridas al presente de sus hijos y marcándolos para su futuro. Aquí describimos siete causas que debes evitar:
- Percepción equivocada del amor y del matrimonio. Las novelas y películas que tratan temas sentimentales, son responsables de lanzar a los jóvenes a un mundo irreal. Al casarse, esas personas esperan inconscientemente de su cónyuge algo que la vida real no les puede regalar y quedan desilusionados.
- Desviación de los principios sanos. La fornicación, el adulterio, el alcoholismo y la pereza son responsables de muchos fracasos.
- Falta de carácter y poco control del temperamento. Cuando existe un genio violento, espíritu egoísta, un corazón frío, celos, rencores, etc., se producen a menudo roces que pueden producir un distanciamiento paulatino, si no se busca una solución para esto, el matrimonio habrá entrado a un espiral descendente.
- La falta de diálogo y caer en lo rutinario. Hay poco tiempo del uno para el otro. Se entra en la rutina conyugal y hay poco diálogo. La TV. y actualmente el chat o Internet roba a muchas familias el tiempo que debieran dedicarse uno al otro.
- Problemas económicos. La incomprensión en los planes y deseos mutuos, la falta de confianza en el manejo de la economía del hogar y el distanciamiento prolongado por trabajar en lugares lejanos, suelen ser causantes de problemas, como también cuando se contraen deudas difíciles de pagar.
- Interferencia de terceros. “El que se casa, casa quiere”. Es mejor que los recién casados vivan independiente.
- Enfriamiento de la relación. Cuando no se comparten momentos especiales, cuando no se atienden mutuamente, cuando no se muestran cariño, entonces estarás cayendo en el enfriamiento.
En Padres Nuevos, creemos en la familia y en la restauración familiar. Si en tu hogar hay problemas, si existen tensiones y está amenazada la unidad familiar, no pienses en el divorcio, sino en buscar ayuda y soluciones.
Nosotros como esposos (Evi y Gian) hemos sido sanados en varias áreas de nuestra vida que podían haber atentado nuestro matrimonio y la felicidad de nuestro hijo, pero no lo hemos permitido. A la vez hemos visto matrimonios al borde del precipicio y el divorcio, pero sin embargo y contra todo pronóstico esos matrimonios, con un deseo sincero de ser ayudados y con la ayuda de Dios, pudieron ser sanados y restaurados, salvando su relación y salvando a sus hijos.
Cualquier ayuda o consejo que necesites no dudes en escribirnos a nuestro contacto.
Hasta la próxima.

